¿Seudo tercera edad en la CDMX?

¡Navidad! Qué rápido llegó y se fue. Ni siquiera pude celebrar con todos mis amigos y colegas. No sé si se han dado cuenta pero el tiempo está pasando más rápido que nunca. Es una herencia de la época post Segunda Guerra Mundial, pues en ese tiempo se registraron los avances más rápidos de la medicina e incluso de la industria alimentaria.

Fue tan avanzada que hoy existen los «seudoancianos» «seudo rucos» o, de plano, la «seudo tercera edad». Esta es gente de sesenta años que parece menor a esa edad.  Pueden tramitar su tarjeta Inapam, pero cuando la quieren hacer efectiva, el policía del Metrobús los mira y no cree que tengan esa edad entonces, por alguna razón, les dice que el reglamento cambió y que, en lugar de permitir el paso a la gente Inapam que apenas tiene el límite para usarla, lo subieron diez años más y ahora resulta que deben tener setenta para recibir la gratuidad del transporte.

Eso le pasó a una persona en el Metrobús, quien me confesó también que no pudo evitar decirle al guardia que custodia los torniquetes: «Yo no hubiera querido llegar a sesenta años, menos a los setenta. Se me hace que están evaluando conforme a la apariencia física y no de forma realmente etaria».

Agregó que le resultaba paradójico que, cuando se espera recibir la ayuda gubernamental de la tercera edad, que en 2006 se asignaba a la gente a partir de sesenta años, ahora la establecen a partir de los 65 o 68 para recibirla. «¿Qué será? «Siguen pensando que por vernos poco avejentados, no debemos tener derecho a ese beneficio», cuestionó. «Nunca me sentí tan viejo y ahora veo las contradicciones de una seudo tercera edad donde no te dan trabajo por considerarte viejo ni te ayudan por no parecerlo,.¡Qué país valedores, como decía, aquel siempre crítico radiofónico Tomás Mojarro!

 

 

 

 

 

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