La rendición de Japón, el fin de la deidad imperial

La derrota de Japón en la Guerra del Pacífico significó un duro golpe no sólo a sus fuerzas armadas, sino a la cultura trascendental del emperador Hirohito, cuya tradición política le daba el trato de dios viviente que regía al llamado Imperio celestial. Esto era lo que los militares nipones querían evitar con la férrea defensa de los territorios metropolitanos: el fin del Japón imperial.

La mañana del domingo 2 de septiembre de 1945, el acorazado USS Missouri, de 45,000 toneladas, fue la sede donde el general Douglas MacArthur leyó los términos de rendición en la bahía de Tokio, ante la cúpula militar japonesa y representantes de las potencias aliadas.

Estos eran (de izquierda a derecha): el almirante Sir Bruce Frazer (Reino Unido); Teniente Kuzma Derevyanko (URSS.); El general Sir Thomas Blamey (Australia); El Coronel Lawrence Moore-Cosgrave (Canadá); El general Philippe Leclerc (Francia); Adm. C.E.L. Helfrich (Países Bajos); El mariscal del aire Leonard M. Isitt (Nueva Zelanda); LtG. Richard K. Sutherland está justo a la derecha de Isitt. Los oficiales de la Marina de los Estados Unidos a la derecha de MacArthur son (de izquierda a derecha) el almirante Frederick C. Sherman; Almirante Charles Lockwood.

Tras la derrota de la Alemania nazi el 8 de mayo de 1945, Japón quedó como la única esperanza del Eje en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, también dio un golpe moral a Tokio, al perder a su principal aliado en Europa. Esto hizo que retomarán ofensivas desesperadas como los ataques kamikazes o suicidas, debido a que el abastecimiento de combustible para los aviones era escaso.

Los pilotos se reunían con sus generales antes de partir para ofrecer su vida al emperador, colocándose la banda guerrera en la frente y brindando con una copa de sake. La ceremonia era un claro mensaje de que estos ya no regresarían y de que tenían que cumplir con su último trabajo bélico, que era estrellar sus cazas Zero con una bomba de 250 kilos contra barcos o bases estadounidenses. Se dice que el fase final de la guerra, más de 4 mil pilotos suicidas hundieron 34 embarcaciones norteamericanas, causaron daño a otras 380, acciones en las que causaron más de 10 mil bajas.

En sólo tres meses, el deterioro de las fuerzas niponas se hizo tan evidente que el alto mando militar transmitió la orden imperial de resistir a toda costa, sobre todo en los reductos de Filipinas, Saipán y Guam, estos dos últimos bastiones cayeron en manos estadounidenses que las convirtieron en los aeródromos que necesitaban para estrangular a Japón a principios y mediados de 1944.

Explosión de la bomba atómica Fat man. Foto: Charles Levy – U.S. National Archives and Records Administration

Para 1945, el ejército del Sol naciente ya estaba acorralado en sus propias líneas metropolitanas. Iwo hima fue capturada en abril de 1945. Okinawa, la última fortaleza nipona y símbolo del karate, cayó en junio de ese mismo año; mes y medio antes de que Hiroshima y Nagasaki fueran diezmadas por las bombas atómicas Little boy, el 6 de agosto, y por el Hombre gordo, el 9 del mismo mes.

El ministro de exteriores japonés Mamoru Shigemitsu firma el Acta de Rendición de Japón a bordo del USS Missouri, mientras el general Richard K. Sutherland observa, 2 de septiembre de 1945. http://ww2db.com

Atrás había quedado la victoria lograda en Pearl Harbor y la implacable campaña de ocupación en el Pacífico. A bordo de un acorazado de reciente fabricación, el USS Missouri, el general Douglas McArthur, dictaba las condiciones de la rendición nipona, una de ellas, la más dolorosa para Tokio fue la abolición de la Constituciòn de Meiji, que establecía la unidad nacional en torno al Emperador. Con base en ello, Hirohito pasaba de ser un concepto de deidad humana a una simple figura simbólica de la tradición japonesa. A partir de 1947, Tokio se regiría por una Constitución basada en el sistema democrático-parlamentario, el cual prevalece hasta la fecha.

DEL MISMO AUTOR: http://www.siempre.mx/2015/09/japon-y-la-guerra-del-pacifico/

Te invitamos a ver la entrevista con el embajador de Japón en México sobre las implicaciones que tuvo la Guerra del Pacífico para su país.

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