La contaminación ya es factor de migración mundial

Tal vez países como Estados Unidos, Reino Unido o algunos de la Unión Europea hayan evaluado la posibilidad de aceptar migrantes por talento intelectual, necesidades humanitarias o económicas, pero ahora se presenta una nueva situación que obliga a la gente a desplazarse de sus lugares de origen: la migración por contaminación.

Tarde o temprano esto tenía que pasar, sobre todo con el cambio climático desbordándose en todo el planeta.

Hasta ahora era normal que la gente emigrara por cuestiones de violencia, de falta de oportunidades o simplemente por buscar un futuro más próspero, pero la contaminación ambiental también se suma a las causas por las cuales la gente busca cambiar de residencia.

Según el diario británico The Guardian, este fenómeno ya es un hecho prácticamente incontrolable, al menos en países donde no se tiene la cultura de combate al cambio climático, que son muchos donde sus industrias usan combustibles fósiles, que son la gran mayoría de la comunidad internacional. La contaminación podría ubicarse pronto como una cuestión de catástrofe humanitaria.

Veamos tan sólo esto, en los ochentas se detectó en México que las aves estaban muriendo por la mala calidad del aire, fueron momentos en que se tuvo que adoptar medidas inmediatas para controlar vehículos y hasta una mediana cuarentena por el aumento de la contaminación. Se habilitó el famoso Hoy no circula, limitando el tráfico vehicular para tratar de bajar las emisiones tóxicas. No siempre ha funcionado, pero ha sido una solución paliativa.

Cuarenta años más tarde, el mundo sigue afectado por la contaminación del aire y hasta se ha extendido a más ciudades en todos los continentes, causando muertes que pudieron ser evitables. Se prevé que en situaciones como estas, el estado podría resultar responsable de la muerte de sus propios ciudadanos al no atender el problema adecuadamente.

Para Sailesh Mehta, un abogado especializado en casos ambientales, «el vínculo entre la migración y la degradación del medio ambiente es claro. A medida que el calentamiento global haga inhabitables partes de nuestro planeta, la migración masiva se convertirá en la norma. La contaminación del aire y del agua no respeta las fronteras nacionales. Podemos evitar que una crisis humanitaria y política se convierta en una crisis existencial. Pero nuestros líderes deben actuar ahora».

Mehta está convencido de que la legislación debe considerar el derecho a una convivencia en espacios limpios y saludables, lo que se traduce en la necesidad de la población a respirar aire sano y limpio, lo cual depende por supuesto de que la industria trabaje con parámetros de tecnologías verdes y con la conciencia de que, sin una población sana, no puede haber trabajadores eficientes ni competitivos. Esto por supuesto no pasa en la mayoría de los países subdesarrollados

Digámoslo así: el medio ambiente sano es un derecho humano fundamental.

De acuerdo datos del diario inglés, la contaminación del aire causa más de 200.000 muertes al año en el Reino Unido y destaca que una de cada cuatro muertes en todo el mundo puede estar relacionada con la contaminación. Yo no lo sabía, pero Madrid es la ciudad con mayor mortalidad asociada al dióxido de nitrógeno (NO₂), de entre 858 ciudades europeas, según el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y el Instituto Suizo de Salud Tropical y Pública (Suiza) y de la Universidad de Utrecht (Países Bajos), indica que luego de relevar 858 ciudades de Europa.

Le siguen Amberes (Bélgica) y Turín (Italia) como que más mortalidad tienen por causa de ese mismo contaminante.

Por curioso que parezca, la causa de esos decesos no es el tráfico de autos ni de vehículos diesel, sino la industria en general que usa combustibles fósiles como carbón y la calefacción doméstica. Este escenario europeo se repite en todos los continentes, con variantes mucho más graves en Asia.

Ahora bien, porque decimos que la contaminación podría convertirse en un factor que pudiera incitar a la migración. Sucede que un individuo de Bangladesh evitó ser deportado de Francia argumentando que los niveles de polución le causaron asma, lo quue le causó el deterioro de su calidad de vida. ¿Qué creen? un tribunal reconoció que tenía razón y que era posible que su propia vida estuviera en peligro por causas ambientales.

Esto fue algo inusitado en la materia y abrió el camino a nuevas formas de reclamar justicia en un país que reconoce los efectos que la contaminación puede tener en la población, también en establecer una prerrogativa para motivar al movimiento de las personas.

En otro caso, se menciona que un tribunal de apelación de Burdeos anuló la expulsión de un hombre de 40 años porque se enfrentaría a «un empeoramiento de su patología respiratoria debido a la contaminación del aire» en su país de origen. Esto fue apoyado por un estudio de las universidades de Yale y Columbia, que señalan que Bangladesh se ubica en el puesto 179 del mundo en cuanto a calidad del aire en 2020, mientras que la concentración de partículas finas en el aire es seis veces superior al máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

A nivel general, se habla de al menos siete millones de muertes prematuras al año por causa de la contaminación, factor que ha obligado a miles de personas a buscar mejores lugares para residir so pena de ver su salud degradada.

Sólo para que lo sepan: la mayoría de las personas que mueren por carecer de un lugar apropiado para vivir, de un entorno limpio y adecuado, son factores de deterioro sicológico que muchas veces conlleva a situaciones sicosomáticas que favorecen la aparición de enfermedades respiratorias, cutáneas y gastrointestinales. Aunque en 1998, la OMS declaró que la contaminación era un factor de morbilidad peligroso, sobre todo entre la población de escasos recursos, ningún país la ha combatido como debiera.

Foto portada:Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

 

Comments

  • Cristhian Rodríguez
    25 enero, 2021

    Muy interesante el contenido del artículo, nos hace un llamado a tomar en cuenta estos factores que muchas veces ya lo adaptamos a nuestra normalidad, pero debemos de tomar cartas en el asunto y juntos tratar de hacer un cambio en nuestras rutinas para ir mejorando el planeta.

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