Aukus, el nuevo eje angloestadounidense en el Pacífico

A menos de un año de conmemorar el 80 aniversario de la batalla de Midway, en la que Estados Unidos dio un severo golpe a Japón que terminó con la toma de Tokio el 2 de septiembre de 1945. Washington creó un nuevo pacto con el Reino Unido para reforzar su presencia en el Pacífico y, de paso, fortalecer la capacidad defensiva de Australia, pero esta vez, no contra Japón, sino para contener el avance de China.

La salida del poder de Donald Trump suponía un desfase en la guerra comercial declarada contra Beijing, sin embargo, la semana pasada, el presidente Joe Biden reafirmó el estatus de esta confrontación al brindar a Londres y Camberra, la posibilidad de enfrentar cualquier amenaza estratégica por parte del gigante asiático.

La alianza Aukus considera a China su principal enemigo.

Esta decisión le cayó al gobierno chino como balde de agua fría. pues lo considera como una nueva acción del Pentágono para afianzar su influencia estratégica en el Pacífico, teniendo como pretexto la debilidad de Australia y la zona Asia.Pacífico, por la que circula dos terceras partes del comercio internacional, principalmente de Beijing.

Otro que también saltó de sorpresa fue Francia, país que estaba a punto de cerrar un contrato millonario con la armada australiana para fabricar submarinos convencionales. Tras la firma del Aukus (Australia-UK-US), las autoridades de Canberra consideraron innecesario pagar por la tecnología gala, si Washington y Londres pueden proveersela sin mayor problema.

Tanto Estados Unidos como Reino Unido, que alguna vez Barack Obama calificó como la mayor alianza militar en el mundo, están viendo a Australia como el eje angloestadounidense por el cual pueden reafirmar su poderío en el océano más activo del orbe.

El acuerdo que dio vida a este nuevo bloque interoceánico fue firmado además de Biden, por Boris Johnson, por el Reino Unido y Scott Morrison, de Australia; esto a casi ocho décadas de haber sido escenario de una de las más cruentas guerras en el Pacífico.

Según Washington y Londres, Canberra está expuesto a amenazas de China que van desde constantes intrusiones en la red, una constante guerra informática, guerra submarina, así como la necesidad de revitalizar la alianza ANZUS, entre estos tres países, incluyendo a Nueva Zelanda.

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Estados Unidos realizó este movimiento a un mes de haberse retirado de Afganistán, dejando expuesto a sus aliados europeos en una crisis que ellos ni siquiera habían causado. En esa ocasión, el presidente Emmanuel Macron comenzó a barajar la posibilidad de crear una nueva alianza europea, donde Washington no tenga más voz ni voto.

Emmanuel Macron, presidente de Francia

Esta retirada afectó primeramente a Alemania, país que tenía más tropas en suelo afgano después de la Unión Americana. Ahora es Francia quien se vio afectado luego que Australia rompiera el acuerdo naval con París, del cual Londres fingió demencia lal declarar a través del ministro de Relaciones Exteriores, James Cleverly, a la cadena BBC Breakfast que «todas las relaciones bilaterales pasan por períodos de tensión», y al dar a entender que esta situación no afectará «nuestra relación con Francia». Macron no se esperó y ordenó el retiro inmediato de los embajadores franceses en Washington y Canberra.

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, describió la situación como una «puñalada por la espalda» que constituye «un comportamiento inaceptable entre aliados y socios», en referencia a las fallidas negociaciones que tenían en valor de $ 37 mil millones (£ 27 mil millones) firmado por Australia en 2016 para que Francia construya 12 submarinos convencionales.

Francia tenía muchas esperanzas en concretar este convenio no sólo por realizar una venta militar, sino porque favorecería su posición en la región del sureste pacífico. donde casi dos millones de franceses viven en sus territorios de ultramar, además de que tiene 8 mil militares desplegados en la región.

El pacto anglonorteamericano busca «fortalecer y profundizar» la relación entre estos dos socios militares, así como apoyar a las empresas informáticas y de fabricación de alta tecnología en todo el Reino Unido. Taiwán también ve con buenos ojos esta alianza, pues le permite un respiro al constante armamentismo chino que año con año coloca cada vez más misiles contra la isla, considerada como una provincia rebelde.

La Unión Europea ya se encuentra a la defensiva ante la doble actitud mostrada por Australia a uno de los países pilares del bloque regional. a tal grado que considera posible suspender la próxima ronda de negociaciones comerciales que realizará con el continente insular en octubre próximo.
La lucha por el Pacífico vuelve al primer plano geopolítico.

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